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LET THE GAMES BEGINS || GIL X JANE

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LET THE GAMES BEGINS || GIL X JANE

Mensaje por Mina Sc el Vie Ene 20, 2017 3:52 pm

Let the games begins
Crackship | 1x1 | Juegos del hambre


ACLARACION  DESCRIPCIÓN DEL TEMA:
Este tema es una continuación de la trama de dos personajes antiguos llevados anteriormente por ambas usuarias en un foro rol que ya ha desaparecido. Es una trama que nos hubiera gustado desarrollar pero por el cierre apresurado el tema quedó como una idea lejana. 

Está ambientado en los primeros juegos del hambre siendo que en este tema se hablara en concreto del desarrollo de los cuartos juegos del hambre, por lo cual los personajes ya han vivido parte de una revolución y la promulgación de los juegos. 


Resumen de Plot. 

Hace ya dos años de aquellos juegos donde a todos deslumbro la caridad de la gobernante actual de panem. Su bondad había dejado vivir a tres ganadores convirtiéndolos en ahora mentores de distintos distritos. La gente no podía olvidar aquellos juegos guardando las falsas esperanzas de que quizás algún día esa bondad pudiera volverse a presenciar dejando a más hijos de Panem libres de tan cruel destino, libres de los Juegos del Hambre. Juegos que desde su promulgación se han vuelto un signo de temor ante los habitantes de los distritos quienes comenzaban a reaccionar ante la palabra “cosecha” como algo malo, como un mal augurio que se avecina en la lejanía. Nadie estaba de acuerdo pero Panem no pasaba por sus mejores días, la hambruna se hacía más presente ante los habitantes de los distritos mientras algunos disfrutaban de lo poco que “el ganador” de la tercera edición traía consigo como recompensa por sobrevivir. 

La gente aún no se acostumbraba a tan cruel escenificación ¿Por qué sus hijos debían pagar por sus delitos? La guerra, el alzarse en armas ante el capitolio, había sido su idea, sus hijos no tenían que pagar ¿Verdad? Las cosas simplemente habían cambiado desde que el distrito trece había muerto, enterrado bajo escombros y los distritos vencidos que para ellos era casi igual que  estar bajo tierra. El mismo infierno en vida.  

Muchos problemas se avecinaban, algunos comenzaban a creer que estaban mejor si nunca se hubieran revelado, quizás, solo quizás el capitolio no hubiera sido tan cruel. Algunos discutían sobre intentar una nueva rebelión pero estaban tan agotados que esas ideas fueron abandonadas casi al instante. El distrito uno empezaba a apoyar al capitolio buscando con ello ganarse su agrado, quizás solo así su gente dejaría de morir de hambre como lo hacían los distritos más alejados. Panem aún no era estable y el día de hoy comenzaba de nuevo la pesadilla con un numero nuevo 4. Los cuartos juegos del hambre se iniciarían hoy con  la cosecha momento en donde las nuevas víctimas darían un paso enfrente mostrando los rostros de los niños sacrificados para saciar la sed de sangre que reclamaba el capitolio. 

Así empieza

El distrito cuatro despierta con la premisa de que ya se han escogido a los tributos de los distritos 12 al 5 y ahora era su turno. Alrededor de las tres de la tarde comenzó a sonar el himno de  Panem frente a todos aquellos posibles tributos mientras en el capitolio todos veían en sus televisiones expectantes a los nuevos juegos ¿Qué sorpresa ahora los esperaba?  

Gilberth Harkness
18 |  Andrew Garfield | JeaQuartz
Gilbert es originario del Distrito 3 pero escapó al Distrito 4 debido a la persecución que vivía su familia, quienes eran miembros activos de la rebelión ocurrida durante Los Días Oscuros de Panem; durante el escape su padre y hermano mayor fueron ejecutados por lo que se instaló en el Distrito 4 solo con su madre.

En un principio se le complicó demasiado encajar en el nuevo distrito; no conocía nada de la vida diaria de la gente de ahí ya que él estaba acostumbrado y amaba el ambiente en el 3. Fue Jane, su vecina de enfrente, quien lo apoyó durante todo ese tiempo; pronto se hicieron muy buenos amigos casi inseparables, por lo que en el momento en que la primera edición de Los Juegos del Hambre tuvo lugar, el miedo a ser separados comenzó y un sentimiento más intenso que la amistad también tomó forma.

Fue hasta una noche a sus 16 años, cuando Gilbert por fin reveló sus verdaderos sentimientos hacia Jane, sin embargo el destino les jugó sucio y a la mañana siguiente ella fue elegida tributo en la segunda cosecha. Él no dio todo por perdido, aun había esperanza por lo que estuvo en todo momento al pendiente de ella durante las transmisiones, pero esa pequeña llama se apagó cuando la miró desaparecer ante el ataque de una parvada de aves genéticamente alteradas. La vio morir y con ella se fue su alegría, volvió a ser el chico melancólico y temeroso que había llegado al Distrito 4 aquella vez.

Dos años después él se presentó a su última cosecha preparado para olvidarse de todo, no había superado la pérdida por lo que ofrecerse tributo era el pensamiento que atormentaba su cabeza, en cualquier momento mencionrían un nombre y sería entonces cuando alzaría la voz y...
Jane Lecter
18 | Emma Roberts| MinaSc
Jane viene de una familia compuesta de 4 miembros. Ella y su hermano eran muy unidos siendo que ella cuidó de su hermano incluso en los días que debían ocultarse ante la revolución de los distritos. 

Tras la derrota de los distritos y la promulgación de los juegos Jane sentía un gran miedo ante la situación de que su hermano fuera elegido como participante de tan cruel masacre. Nunca creyó que en la segunda edición ella fuera elegida para representar a su distrito. Justo el día en que ella confesó su sentir a Gilberth prometiéndole una explicación tras el beso que ella le robó, todo sería explicado cuando la cosecha terminara pero ella nunca regresó, simplemente se fue. 

Muchos creían que por su personalidad  siendo una chica sensible y alegre, sería la primera en caer. Nadie esperó que llegara al final de los juegos y muriera bajo el ataque de aves mutadas porque no quería atacar a los miembros del equipo donde estaba unida. ¿Quién pensaría? Al final la chica no regresó a su distrito muriendo en la arena, si tan solo hubiera resistido más sería parte de aquellos tres ganadores que solamente una vez se a logrado ver. 

Ella estaba muerta o eso pensaba hasta que despertó sin más en una sala. Su cuerpo dolía pero no se explicaba cómo estaba viva. Ella había muerto en la arena pero ahora se encontraba en el distrito trece, ella y otros miembros más de aquella edición y la pasada ¿Qué quería el distrito 13? Un distrito que estaba igual que ella o al menos eso creían los demás. 

Sin darse cuenta ella estaba ahora involucrada en aquella pelea recibiendo la promesa de volver a su casa junto con su hermano, junto con el chico que le gustaba pero para ello debía ser una pieza más de esta guerra y apoyar la causa del distrito trece quien nuevamente intentaría revelarse ante quien los enterró, el capitolio. 
Cronología

Chapter 01. El inicio del fin.

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Re: LET THE GAMES BEGINS || GIL X JANE

Mensaje por Mina Sc el Vie Ene 20, 2017 4:06 pm

El sueño lo abandonó cuando el aleteo de cientos de aves y un grito ahogado en la oscuridad lo devolvió a la realidad, apenas se vislumbraba un fino hilo de luz en el horizonte por la ventana en la habitación de Gilbert quien estaba ahí: recostado y observando el mismo techo, preparándose para el mismo día y la misma vida que le esperaba con el inicio de un nuevo día.  No notó el momento en que el sol salió por completo hasta que un tenue tocar en la puerta de su habitación lo sacó del trance.

“Ah… es cierto, hoy no es como todos los días”

La cuarta cosecha comenzaría en unas horas y él estaba dispuesto a dar el primer paso en el camino que lo llevaría a sufrir un final como el de ella. Porque no había superado su pérdida y porque cada día y noche el sentimiento de culpa era tan fuerte que concluyó que si él pasaba por lo mismo, finalmente se redimiría por no haberla acompañado, por dejar que el miedo lo superara.

Durante el desayuno su madre se mantuvo en silencio, sus ojos delataban que había llorado pues sabía perfectamente que nada de lo que dijera modificaría la decisión tomada por su hijo. — Me voy. — Murmuró Gilbert tras ponerse de pie. —Perdón. — Agregó y su madre lo tomó en sus brazos. —Si no fuera por nosotros, por nuestro estúpido orgullo…— sollozó ella en el pecho de su hijo, quien se separó  en silencio y la besó en  la frente, entonces salió. En la solitaria casa de en frente aún se encontraban un montoncito de redes de pesca sin desenredar, era como si nunca hubiera estado ahí esa chica que hacía pulseras con los hilillos sueltos de las redes y cristales de mar; los surcos en la mirada de Gilbert parecieron hacerse más profundos cuando dio un último vistazo a la escena vacía, la imagen del lugar que tanto trabajo le había costado considerar hogar y que nuevamente había perdido cualquier significado.

El sol del mediodía abrazaba y la humedad del ambiente hacía más pesado el caminar, aun así ese peso no se comparó en nada con la abrumante sensación de incertidumbre y miedo que pareció golpear el rostro del muchacho cuando por fin llegó a la alcaldía del distrito; las largas filas de los más jóvenes esperando a ser marcados y registrados como ganado previo al matadero, los padres en las orillas observando a detalle a sus hijos tal vez por última vez y los agentes de paz mirando todo con aparente desinterés y a la vez expectantes, quizá esperando una señal mínima de descontrol que les diera algo de entretenimiento a su día. Pero reinaba el silencio, apenas y se  escucharon voces hasta que todos los candidatos a ser tributos estuvieron en sus lugares; momento en que un hombre con ademanes exagerados y un atuendo deslumbrante dio inicio a la cosecha de la cuarta edición de los Juegos del Hambre.

Gilbert solo esperaba el momento indicado en el cual alzaría la voz por lo que apenas y observaba sus alrededores, reconocía algunas caras de personas que habían formado parte de su vida los últimos años pero era una parte tan insignificante que a algunos apenas y les dirigió una mirada intranquila a manera de saludo. Fue en una de esas miradas que un rostro familiar apareció difuminado entre las chicas del distrito. —¿Jane…? — Enfocó su vista buscándola,  aun sabiendo que lo que había visto era producto de los factores que lo perturbaban, dejando que sus sentimientos sobrepasaran su lógica; el himno de Panem terminó y la voz de ese hombre del Capitolio le hizo terminar su búsqueda de golpe sin más resultados que los que esa lógica había concluido para él.

“Jane está muerta.”


Sus ojos se abrieron de golpe cuando el sonido de las aves llegó nuevamente a sus oídos. Podía sentir el dolor emanar de las cicatrices como si estas fueran recientes así como despertó tras su muerte en una plancha fría de metal bajo tierra en un distrito extinto. Su mente volvía a jugar con ella, aquellas aves mutadas se habían vuelto el símbolo principal de sus pesadillas, cada que tenía problemas, cada que algo le causaba estrés las aves venían a ella para arrancarle la paz que quedaba. Pronto debía acabar, o al menos así pensaba ella, pronto todo se esfumaría como un mal sueño y sería ¿Libre?

Esas palabras comenzaban a perder sentido para ella ¿libertad? ¿Realmente existía? Parecía incluso que aquella palabra era una mala broma, un sueño imposible que nadie realmente podía alcanzar. Un deseo el cual causaba que los hombres murieran teniendo un pretexto para ser reconocidos ¿Libertad? ¿Acaso no fue el estandarte de la primera revolución que hubo en Panem? ¿No fue precisamente esa palabra la que causó que los juegos fueran instaurados? Todo esto no era más que una mentira para mover a las masas y ella ahora pertenecía a esa mentira, justo como su mentor Diego le había dicho: «No eres más que un peón en este inmenso tablero, si vives o mueres no hará un gran efecto en la estrategia del juego.» Pero aún así había decidido estar en la misión. Tenía asuntos pendientes y personas que proteger. Quizás un motivo absurdo a comparación de los demás pero al final era lo único que la movía a ella.

—No puedo más. —Se dijo a si misma refiriéndose a su sueño. Aún estaba cansada por la larga marcha pero faltaba poco para llegar al distrito cuatro, distrito que alguna vez fue su hogar y donde ahora los esperaba el pequeño grupo de rebeldes de la zona.

El plan era simple, todos los involucrados irían a los distritos destinados en pequeños grupos de una o dos personas para no levantar sospechas. Al llegar a su destino serían recibidos por las células rebeldes, solo ahí podrían descansar antes del plan maestro. Faltaba tan poco a pesar de las semanas que ya había recorrido de camino, seguramente Diego ya había llegado, él había salido una semana antes que ella para preparar el camino e incluso llegaba a encontrar marcas que le señalaban a ella a donde ir y los peligros que podría encontrar. En esos momentos era cuando agradecía el haber sido entrenada por Diego, no solo su resistencia había incrementado si no que también su llegada al distrito sería antes de lo pensado gracias al camino que su mentor había marcado previamente para ella.

Parecía que ya estaba cerca del distrito, seguramente Diego ya la estaba esperando por lo cual tomó la pequeña mochila revisando las pocas provisiones, ahora solo le quedaba un poco de agua la cual usó para beber un poco dejando aún un trago para el camino y así reinició su caminar. Debía estar ahí pronto, en una semana serían los juegos y todo debía salir de acuerdo al plan.

***************************

Tras su llegada fueron explicados los últimos detalles del ataque. Al fin podía enterarse de lo que planeaba el distrito trece. Ya  no había vuelta atrás.

—Entonces debo volver a pasar por eso... — Miró de nuevo a los presentes en la sala y después su mirada pasó a Diego. Quizás muchos pensaron que ella le recriminaría por ocultar datos tan importantes a su alumna pero en lugar de eso Jane solo aceptó sin decir nada, quizás los otros compañeros de ella se negarían o harían un revuelo en el lugar pero ella sabía por que estaba ahí, por que quería ser reclutada y siempre y cuando ellos cumplieran su promesa ella iba a ser el peón que ellos necesitaban. Sin más fue preparada, los juegos iniciaban aquella tarde.

Ella hubiera deseado más tiempo para asimilar las cosas, pero sabía que eso era imposible. En su mente ahora solo se encontraba la idea de seguir las ordenes impuestas por los lideres.

» Bien, todo va a estar bien Jane. « Se dijo a si misma mientras sus dedos jugaban con aquella pulsera hecha con las sogas de las redes de pescar de su padre. El único recuerdo que quedaba de su familia, una familia que había desaparecido tras su partida donde solo sobrevivía su hermano. Suspiró fuertemente deseando que el aire se llevara de nuevo esos sentimientos de tristeza, ella no podía permitirse desviarse del objetivo, sabía que su vida volvía a correr peligro estando de vuelta en lo que alguna vez llamó hogar.

« ¿Estas lista? » una voz en la sala la sacó de sus pensamientos haciendo que ella se viera frente a ese espejo sucio. Su cabello ya no era dorado, lo habían teñido de negro y su atuendo le hacía recordar el día en que todo inició cuando su nombre resonó en el altavoz y fue llevada al tren después de despedirse de su familia. Odiaba verse de nuevo de esa forma por lo cual desvió su mirada de su reflejo. Esa chica de ahí no era ella, esa chica de ahí ni siquiera tenía nombre ni apellido, solo era un soldado más.

Ella salió de aquella casa que les había dado refugio sintiendo como la luz del sol le cegaba ¿Hacía cuanto que el sol no quemaba su piel como lo hacía ahora? El olor salado del mar inundó el ambiente mientras ella caminaba como todos dirigiéndose hacia la explanada de la plaza principal. Ella no se molestó en ser reconocida, su aspecto había cambiado bastante en casi dos años, sus facciones ya no eran tan infantiles, ni sus ojos vislumbraban ese brillo de alegría que antes eran su característica principal. Jane caminó entre las niñas y fue formada justo como aquel día, ella ya se sabía el protocolo y por ello era más fácil de notar para ella lo que pasaba. Muchas niñas sollozaban mientras otras temblaban de miedo. Algunos niños parecían morder sus labios con fuerza y otros parecían estar a punto de desmayarse pero ella se mantenía calmada enfocada en esperar la señal.


El plan parecía correr a la perfección, nadie se pregunto si la conocían todos estaban metidos en su miedo interno deseando que su nombre no sonara en los altavoces, nadie notó lo que realmente pasaba ni de los infiltrados en las filas de posibles tributos, ni que los agentes de paz comenzaban a comportarse raro. Nadie sospechaba que "ellos" estaban presentes.

No notó su presencia ni siquiera lo buscó entre la gente, no quería que por ese simple capricho él la reconociera y la misión terminara ahí. Sus ojos se enfocaron en el presentador y en sus palabras redundantes mientras el mentor del distrito, quien fue compañero de alianza miraba disperso en la nada. Bajó un poco su rostro dejando que el flequillo cubriera sus facciones, tampoco quería ser reconocida por él y entonces el himno sonó. Ella se sobresaltó un poco como si el sonido le hubiera clavado un cuchillo pero fácilmente se tranquilizó mientras apretaba su mano izquierda formando un puño. Debía estar tranquila, debía ser capaz de ver más allá de la "ceremonia" ella tenía que estar atenta a la señal pero entonces un grito le hizo volver a saltar girándose a chica que tenía alado. Ella gritaba y lloraba mientras se aferraba al vestido de Jane  pidiendo no subir, pidiendo que alguien se presentara en su nombre, Jane se quedó pasmada, no se había percatado que el nombre de aquella niña había sonado y pedían que ahora subiera al estrado. Los agentes comenzaron a acercarse a su posición y Jane se estremeció. Si ellos la llegaban a reconocer todo se había acabado. Miró a la niña y esta se aferraba a ella con más fuerza pero Jane simplemente e giró para empujarla al pasillo obligandole a soltarla. Algunos seguramente la mirarían mal por aquella acción pues la chica fue tomada del suelo por los agentes y llevada al estrado, ni siquiera voltearon a ver quien había sido la chica que la había entregado pero Jane ahora estaba intentando calmarse ¿Le habían visto? ¿La habían reconocido? ¿Las cámaras se habían enfocado a ella? Se percató de que el mentor del distrito miraba hacia ella pero no quiso levantar su rostro, no hasta que las cámaras solo enfocaran a la niña que era tributo del distrito cuatro.

Las chicas a su lado murmuraron cosas y algunas se alejaron un poco de ella pero eso no importó cuando de nuevo la voz del presentador entrevistaba jovial a la niña para después pedir un aplauso y proseguir con la ceremonia donde ahora el nombre de una persona diferente sonaba en escena. Por un momento Jane  pensó que "Gilberth" sonaría en los parlantes pero su nombre se vio sustituido por otro chico James Hamilton. Suspiró con alivio intentando de nuevo enfocarse hasta que una mano apareció en la pantalla alguien se presentaba como tributo.



“La tradición” que llevaba apenas cuatro años de instaurarse, dictaba que se escogiera primero al tributo femenino y el escolta destinado al distrito no perdió el tiempo por lo que con un teatral movimiento sacó el nombre de la urna, dictando la primera sentencia. El grito que le prosiguió al nombre trasladó a Gilbert al sueño que lo perturbaba casi cada noche, todo le estaba recordando aquello que quería olvidar y en conjunto con las noches de insomnio más la ansiedad acumulándose pronto tuvo que esforzarse por respirar y mantenerse en calma. Bajó la mirada, apoyando sus manos sobre las rodillas tratando de controlarse, los gritos seguían pero no quiso mirar; permaneció así unos minutos y no se percató que mordía su labio inferior hasta que el sabor metálico de la sangre se presenció en su lengua.

Un brazo se posó en su hombro y un susurro de “¿Estás bien?” le hizo levantar la mirada, únicamente asintió sin saber a quién le había respondido; las pantallas presentaban la cara llorosa de la niña seleccionada, no la reconoció o eligió no hacerlo, ignorar cualquier lazo desde ese momento sería lo mejor. Perdió su atención hasta que la jubilosa voz anunció la selección del siguiente tributo; sí, había miedo, pero la decisión estaba tomada.

No se molestó en poner atención al nombre masculino que se escuchó en los altavoces ni se molestó en saber a quién pertenecía, sólo supo que no era el suyo así que alzó la mano. —Me ofrezco voluntario.— Anunció sin titubeos en un volumen lo suficientemente alto para ser escuchado.

A lo lejos una mujer sollozó con fuerza y alivio puesto que su hijo había sido "salvado", incluso escuchó un alegre "Gracias" del cual no se sintió merecedor. Simplemente se salió de su puesto y se adelantó al escenario donde lo esperaba el rostro emocionado del escolta, quien ya comenzaba a hacerle preguntas desde su micrófono; también estaba la chica temblorosa más inmersa en su propio miedo que en lo que ocurría; el alcalde, el mentor... varias caras y voces que lo desenfocaban y aturdían. —...tu nombre? El chico parece bastante emocionado para hablar.—De repente ya tenía al hombre colorido a su lado y un micrófono frente a él. —Te pregunté tu nombre, chico. El público está ansioso de conocer al primer voluntario de la historia de los Juegos del Hambre, sí que eres valiente.—

"¿Valiente?" Vaya que la palabra sonaba vacía para él.

—Gilbert... Harkness. Es mi nombre.— Se miró en las pantallas, un año antes la imagen de sí mismo podría haber reflejado pavor y nerviosismo. En esos momentos su mirada estaba más vacía y resignada a lo que le esperaba. Las siguientes preguntas las contestó con monosílabos, así que al ver el poco entusiasmo que Gilbert mostraba, el escolta optó por darle fin a la entrevista, su tiempo tendría para entrenarlo en el arte del espectáculo. —Y con esto damos fin a la cosecha de...— El hombre se desplomó después de un breve pero potente estallido. Una bala había atravesado su sien, acto que había sido transmitido en todo Panem.

De un momento a otro el caos se desató.

Nadie conocía el origen del disparo; algunos agentes arrestaban gente al azar, otros buscaban entre los edificios al francotirador. Gilbert aún seguía sobre el escenario cuando notó que las personalidades importantes ya no estaban, su compañera tributo saltó y se dispuso a huir perdiéndose en la multitud por lo que él se dispuso a hacer lo mismo.

—¡Alto!— Le ordenó un agente que le apuntaba con un arma, a sus pies se encontraba el cuerpo sin vida de la niña que había intentado huir. Gilbert estaba pasmado, pensando que tal vez su fin se adelantaría, alzó las manos a la altura de su pecho y un disparo certero más, impactó sobre la mano de quien le apuntaba haciéndole perder el arma, el muchacho se giró buscando al tirador pero una mano tomó la suya y lo impulsó a emprender la carrera. Había algo familiar pero igualmente extraño que le hizo seguir a la persona que iba delante, aún así no se preguntó nada y sólo miró la cabellera oscura ondear frente a él mientras recorrían un camino conocido; un atajo que llevaba a cierto punto rocoso de la playa donde gustaba de pasar el tiempo a solas, momentos fugaces puesto que siempre terminaba acompañándolo ella.


Aprieta  con fuerza sus puños sin atreverse  a mirar en la pantalla quien era aquél "valiente " que se presentaba coml tributo. Las pesadillas vuelven a ella, era verdad que nadie del distrito cuatro se había  presentado  como tributo pero su amiga Alannha. ¿Acaso ell no había  muerto el año  pasado? Su voz le confirmaba sus teorías pero no se atrevía  a mirarlo, no ahora. Se supone que iba a intentar mantenerlo fuera del peligro pero los rumores que Diego -su mentor en el distrito trece- había traido resultaban hacersd veridicos "El chico se presentará  como voluntario" Esa frase fue la que la trajo a este lugar, la que le llevo a tomar la decisión de ayudar al extinto distrito trece, por que aún  le debía  una explicación  a su vecino.

-Eres un tonto- Susurró  mientras alzaba un poco su mirada para verlo en la pantalla y notar como se acercaba al pasillo. Un escalofrío  recorrió  su espalda viendose reflejada en él, sitiendo como si ella volviera a regresar a ese momento donde fue escoltada por los agentes hasta llegar al estrado. La sonrisa  falsa del maestro de ceremonias, la mirada de pena en los otros chicos  y el llanto de su madre intentando ser calmada por su padre. Sus manos temblaron sin poder controlarse en ese pequeño  lapso donde el velo del pasado parecía  romperse y empalmarse sobre el presente. No, Gilberth no podía  hacer esto ¿Por qué  lo haría? Tenía  una madre  que era viuda; su padre y hermano nunca más  volvieron a la guerra ¿Acaso no pensaba que sentiría  ella si se quedaba sola? ¿Y si lo veía  morir ella podría  resistirlo y seguirseguir adelante?  El frío  comenzaba a desvanecerse y una oleada de rencor se hizo presente ¿Acaso no pensaba en su madre? Su mano se dirigió  a su cintura metiendo las manos en aquel listón  que era parte de su atuendo y acentuaba su cintura con aquel vestido blanco. Busco aquel fragmento de espejo cortado que había  escondido para emergencias. Sabía  que un arma era notoria y un cuchillo imposible que nadie se diera cuenta, por ello tomo pieza tan rudimentaria, al menos el entrenamiento le haría  defenderse con lo poco o mucho que llevara consigo.

No pudo esperar más.  Sabía  que debía  detener todo pero sin un arma sería  imposible. Debía  obligar a que los infiltrados atacaran ¿Pero cómo?  El ataque empezaría  justo cuando los tributos se dirigieran al capitolio tras el tren puesto en marcha justo cuando los otros  niños  se fueran. Pero no, no podía  dejarlo ir, esta vez no. Y sin más  una luz se iluminó  en su mente. Ahora todo estaba claro, ella debía  arriesgarse e intentar un  ataque que pusiera en peligro  la misión.  Quizás  sería  tomado como traición  pero si todo salía  bien aquel ataque sería  exitoso.

No lo pensó  mucho y lentamentd comenzó  a acercarse a un agente, el más  cercanl a las chicas mientras en su mano escondia aquel fragmento de tamaño  considerable de espejo. Sabía  donde debía  atacar  y si lograba que este tirara su arma podri intentar pelear por obtenerla. Se supone que su misión  solo era poner a salvo a la gente, pero xon este cambió  ella estaba haciendo lo contrario.

Estaba a dos pasos, un movimientl rápido  directo a la espalda  o en el costado a la altura de los riñones.  Si el dolor era lo suficientemente  grande lo desarmaria com facilidad, pero algo le hizo dudar y por un momento iba a ser descubierta cuando otro Guardia  noto el resplandor en su mano, éste  se preparó  para dispararle y entonces el sonido de una bala resonó en el lugar. La gente se quedó  atónita  cuandl el presentador cayó  del atrio con un agujero en su cabeza. Los gritos se hicieron presente y los niños  comenzaron a correr  a la salida, temerosos de que algo malo les fuera a pasar.

Jane aprovechó  el caos y clavo su unica defensa sobre su victima logrando obtener de ella el arma que portaba. Los disparos comenzaron y algunos eran dirigidos a los niños  que intentaban escapar. El himno de Panem resonó en los altavoces notandose que la transmisión  por cadena  televisiva había  sido cortada.  

Pero Jane no le daba importancia a esto ni a su misión  de intentar poner a salvo a la gente, si no de buscarlo a él.  Corrió  con todas sus fuerzas mientras algunos cuerpos caían  a su alrededor y al final llegó  a él.  No tuvo tiempo para explicarle, solo le importaba ponerlo a salvo y el mejor lugar irónicamente  era adentrándose  a la estación  del tren.

-Por aquí.  Sigueme- Tomo su mano y lo arrastro dentro del recinto para llevarlo al tren, ahi podrían  encontrar un lugar donde ponerlo a salvo. -¡Vamos! Apurate- Grito con algo de desesperación  al sentir que su compañero  era como una roca pero no tenía  tiempo, si lo lograba sacar de ahí  habría  ganado una gran ventaja.

Ella no recordaba e todo el lugar,  su mente se bloqueó  en el momentl en que eñ caos empezó y ahora se dejaba llevar más  por sus instintos. Seguramente sería  castigada pero ahora nada le importaba, solo ponerlo a salvo. Corrieron por los pasillos y a mitad de camino los agentes comenzaron a marchar para apoyar en la guerra que se formulaba en el atrio. En último  momento cambiaron de dirección encerrandose en la habitación  donde eran las despedidas. Tendrían que esperar a que pasaran los agentes antes de seguirsu marcha o buscar otra salida. -Demonios, demonios ¿Qué  hice? Las cosas no debían  salir así - Así  misma se recriminó  sabiendo que aquel caos parte fue culpa suya sintiendo algo de remordimiento por comportarse tan egoísta  e intentar proteger aquello que parecía  mas que a su vida.



La confusión los llevaba de un lado a otro, en un momento ella parecía perdida y al siguiente recuperaba una completa seguridad de lo que hacía, seguridad que se transmitía a Gilbert a través del firme agarre de su mano, una mano fuerte que no quería soltar; ¿Era un cobarde por confiar su vida en esta aparente desconocida? tal vez, pero no tenía mucho que perder y si en ella podía encontrar un poco de esperanza, decidió aferrarse a ella.

Finalmente cambiaron su rumbo, adentrándose en el cuarto donde había visto a Jane con vida por última vez, el recuerdo le apuñaló nuevamente y quiso salir, estaba por soltarse cuando el tintineo de su voz se hizo presente; una voz asustada, agitada y sobre todo, valiente. Las posibilidades de que el entorno y su situación hubieran arruinado su mente lo superaban en número, pero aún así…

—¿Jane…?—Susurró incrédulo y la tomó de los hombros haciendo que finalmente sus rostros se encontraran. La mira de ella estaba parcialmente cubierto por su cabello, el cual era de una tonalidad diferente a la que recordaba, por lo que apartó el fleco con un movimiento bastante cuidadoso, como si con eso evitara que el mero roce de sus dedos la hicieran desaparecer; la mirada color ámbar antes oculta le observó con el mismo anhelo que él le expresaba en cada movimiento, una mirada que única que solo le podía pertenecer a ella.

Alegría, incertidumbre y un dejo de temor se arremolinaron en la cabeza de Gilbert. ¿Finalmente había perdido la razón? Él había visto claramente al cuerpo de Jane consumirse  dentro de la parvada de mutos e incluso en los detalles de su piel se observaban las marcas de dicho ataque, sin embargo estaba ahí, contra toda lógica mientras la locura se suscitaba a sus alrededores. —¿C-cómo es que…?— sus palabras enmudecían tan pronto como intentaban salir, así que su cuerpo reaccionó primero sin soportarlo más la tomó entre sus brazos y sí, ella era real.

Por un momento olvidó la situación en la que se encontraban, en ese instante la habitación se silenció, no había nada más, porque milagrosamente Jane estaba de regreso y aunque Gilbert sentía toda esa culpa y remordimiento, durante ese abrazo se permitió olvidarlo, aun si al final era odiado por ello, solo por esta vez… atesoraría cada instante de ese milagro.
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